Justificarse o morir

Análisis

La Unión Europea afronta las elecciones al Parlamento de 2014 con la certeza de que existe “un desencanto” en el seno de sus habitantes

Cada 9 de Mayo, o sea ayer, se celebra desde 1985 el Día de la Unión Europea Euro_Construction.svgen conmemoración de  la denominada Declaración Schuman, en la que el ministro francés de exteriores, Robert Schumann, dio el primer paso para la integración de los estados europeos al proponer que el carbón y el acero de Alemania (entonces RFA) y Francia se controlara de manera conjunta a través de una organización a la que se le llamaría CECA (Comunidad Europea del Carbón y el Acero), germen de la actual Unión Europea.

En esa declaración el diplomático germano-francés dejó claro lo que se estaba jugando Europa en ése momento, la correcta administración de los recursos de una manera pacífica era esencial para mantener la estabilidad en un continente que ya había sufrido dos guerras mundiales en menos de un siglo y  veía como Estados Unidos, empezaba a salir de su torre de marfil de ultramar para posicionarse en el terreno internacional.

“Europa está buscando; sabe que tiene en sus manos su propio futuro. Jamás ha estado tan cerca de su objetivo. Quiera Dios que no deje pasar la hora de su destino, la última oportunidad de su salvación”, resaltó el “padre de Europa”.

61 años después de la plantación de la semilla de la actual Unión Europea, la organización de integración más importante del mundo se enfrenta a su reto más difícil desde su entrada en vigor con el Tratado de la Unión Europea el 1 de Noviembre de 1993; justificar su existencia.

Ya en el artículo La otra cara de la Unión Europea –Posted 1 Abril 2013-, subrayamos la relevancia de sus instituciones y su poder supranacional en algunos casos, sin embargo sus últimas actuaciones en materia sobre todo económica han puesto en duda su capacidad para consensuar estrategias y lo que es aún más importante, liderarlas, dejando entre ver unos socios que se preocupan más por su interés individual que colectivo olvidando tal y como Schuman señalaba que “servir al bien común es un deber igual que el que nos dicta nuestra fidelidad a la nación”.

El año que viene se celebran las elecciones al Parlamento Europeo, siempre con el fantasma de la abstención detrás de éstas, la organización pretende tender puentes a unos ciudadanos cada vez más desencantados con las decisiones que vienen desde Bruselas, incapaces de comprender cómo aún no se ha llegado a acuerdos firmes en materia económica como la unión fiscal y bancaria, desencanto que se refleja en las encuestas.

Según un sondeo de GAD3, una gran parte de los ciudadanos encuestados Encuesta UErelacionan Bruselas al concepto de burocracia, reclamando sobre todo más transparencia en sus instituciones y afirmando que el mayor logro de la organización ha sido la ciudadanía europea y su unión política.

Con respecto a la posibilidad de que España salga del euro como solución a sus actuales problemas económicos son pocos los que ven positiva esa medida.

Lo que sí está claro, y no hace falta que lo refrende ninguna encuesta, es que los más de 500 millones de habitantes que componen la Unión Europea y que contribuyen a que se mantenga en pie –solo en la traducción de los documentos en las lenguas oficiales se gasta 163 millones de euros al año- necesitan que se les justifique la existencia, en mano de los dirigentes queda.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s